Buscar El Fracaso

 

el fracaso como aprendizaje

Para mejorar el éxito en las inversiones, se debe buscar la respuesta en un contra sentido, ya que después de una álgida investigación, me he percatado que la mayoría de las personas que han tenido éxitos en las inversiones, cuentan con aun muchos más fracasos que éxitos.

Ya hemos hablado del fracaso como un vehículo para el éxito, por tanto para buscar un gran éxito en las inversiones debes comenzar ese camino buscando fracasos, pero la idea es que esos fracasos no lleven a que te derrumbes ni emocional ni económicamente, debes ser inteligente en la aplicación de esta estrategia.

En general la gente que te aprecia y te apoya en tu camino de emprendedor, es gente que por muchas razones, no quiere ver que fracases, lo cual es totalmente entendible, pero pasa a ser responsabilidad propia hacer entender a esas personas que le fracaso no es necesariamente el fin del camino.

En contraposición al punto anterior, hay personas que siempre han pensado en emprender, mientras trabajan en un esquema asalariado o haciendo nada para llegar a dar vida a esa idea de negocio y que por tanto están en un limbo constante donde nada pasa, pero siempre piensan en que la idea puede resultar y, la verdad es que la única forma de saber si una idea es comercialmente viable es que pase la prueba del mercado, si el mercado compra tu producto o no,  prueba que tu idea de negocio es valida.

También ocurre que muchas personas nunca llegan a materializar su idea por el miedo al fracaso y es por eso que se quedan esperando que se de el escenario perfecto para poder lanzar su idea de negocio y, es en esa espera que puede pasar toda una vida, sin embargo lo peor puede ser que esa idea ni siquiera resulte, porque llegaste años tarde al mercado o, inclusive que puede ocurrir que hayas sido un visionario y la idea haya llegado muchos años antes.

El momento perfecto para una idea de negocio suele no existir ya que si bien se muy poco de cada negocio que se ha materializado, en las entrevistas que he visto de todo tipo de emprendedores, se suele comentar que los negocios que salieron en el momento justo, solo la fortuna tuvo algo que ver, ya que nadie tuvo la previsión de ver en algún indicador económico o algo similar, que ese era el momento ideal.

En estas mismas entrevistas se ha comentado que alrededor del 90% de los emprendimientos no llega a pasar los 5 años de vida, lo que nos lleva a pensar que el fracaso es algo bastante más común de lo que podemos pensar, sin embargo estos mismos emprendedores comentan que nada enseña mejor que un fracaso, sobre todo a quienes están abiertos a aprender de lo que hicieron mal y dejan de culpar a externalidades por los malos resultados.

En base a lo anterior debemos quedarnos con la idea de que el momento justo no existe, para que no actúe como un pensamiento limitante, ya que además del miedo, hay muchos sesgos en los que un emprendedor puede caer y que pueden echar para atrás tus intentos de salir al mercado con tu producto.

Ya hemos hablado de las personas que se lanzaron con un local de comidas justo antes de que partieran las restricciones por la pandemia, fue en ese momento que muchos de ellos simplemente perdieron todo, sin embargo hay casos de personas que en la misma situación, se reinventaron y con la infraestructura que ya tenían y se dedicaron al delivery de comida, con lo que salvaron el negocio y pudieron sacar buenos resultados.

Muchos de esos negocios, una vez terminada las restricciones de movilidad, no volvieron al modelo anterior, ya que las venta por delivery no bajaron al nivel anterior a la pandemia, por lo que resultaba ser un negocio más rentable mantener esta modalidad de forma exclusiva.

También ocurre que hay personas que solo tienen una idea de negocio y están tan enamorados de su idea que les es imposible que se vean desarrollando una idea que no sea la original, pero ocurre mucho que la primera idea que tienes y que logras sacar al mercado tiene un alto porcentaje de fallar, ya que no sabes nada de como funciona el mercado o si tienes algún conocimiento, este suele ser más bien teórico.

Es muy típico ver que en estos casos cuando la idea no esta madura y no es bien recibida por el mercado, el emprendedor sigue creyendo en ella y sigue inyectando de sus recursos, pero esto rara vez termina en un buen resultado, suele terminar más bien metiendo al emprendedor en un hoyo financiero del cual es difícil salir.

Distinto hubiera sido si en el caso anterior esa persona emprendedora, tomara otra idea, no la idea de la que esta enamorada y en la que cree, si no que tomara otra idea y tratara de sacarla al mercado, esta simple gestión podría ponerla en un mejor escenario al momento de sacar al mercado su propia idea de negocio, ya que contaría con una experiencia de éxito o, de fracaso, ya en el cuerpo.

Emprender con una idea que quizás no sea una idea en la que creamos tanto, nos puede enseñar muchas cosas, como por ejemple los diferentes mecanismos para obtener financiamiento, por otro lado nos puede enseñar de los diferentes impuestos que hay que pagar en todo negocio, ya que muchos primeros negocios pasan por dificultades cuando se pierde de vista el pago de impuestos, también identificar si es conveniente emprender solo o asociado con alguien.

Y en base  a lo anterior, un aprendizaje que podemos sacar de un primer emprendimiento, es identificar cuando es el momento de dejar morir la idea, en definitiva hacer la perdida, aceptar que ya no hay más que puedas hacer por tu negocio que cerrar de la forma correcta y recolectar solo la experiencia.

A modo de consejo la idea de este articulo es, por un lado no tenerle miedo al fracaso, entendiendo que el camino del emprendedor estará lleno de ellos, al igual que un inversor puede comprar 10 acciones distintas, esperando que un par de ellas tengan éxito. Lo importante es que en la búsqueda del éxito a través del fracaso, no quedemos en un punto donde estemos con una deuda millonaria que nos impida poder volver a emprender. Por otro lado, una idea que vive solo en tu mente, vive en el paraíso de las ideas, la única forma de validarla es sacarla lo más rápidamente posible al mercado.

A modo contrario, tener un éxito arrollador en nuestra primera aventura emprendedora, también puede ser una trampa y quizás es en este punto en el que más cuidado debemos tener, para poder mantener los pies sobre la tierra, la cabeza fría y no dejar que el ego ciegue la mirada que debemos tener para poder manejar de la mejor forma posible nuestro negocio. 
 


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